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Aceite Elizondo

Aceites Elizondo es una empresa familiar vinculada desde hace varias generaciones al cultivo del olivo y a la elaboración de aceite de oliva virgen extra de alta calidad.

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Aceites Elizondo

Aceites Elizondo es una empresa familiar vinculada desde hace varias generaciones al cultivo del olivo y a la elaboración de aceite de oliva virgen extra de alta calidad. Su actividad se desarrolla en la provincia de Jaén, con instalaciones en Torreperogil, en un territorio donde el olivar forma parte esencial tanto del paisaje como de la cultura y la economía local.

La historia de Elizondo está estrechamente relacionada con una familia de tradición productora olivarera que ha ido transmitiendo de generación en generación sus conocimientos sobre el cultivo, desarrollo, cuidado y recolección de los olivos. Aunque la marca no especifica públicamente un año concreto de fundación, sí destaca una larga trayectoria familiar vinculada al campo y unas fincas centenarias distribuidas por diferentes puntos del valle del Guadalquivir.

Actualmente, Aceites Elizondo combina este conocimiento heredado con instalaciones y tecnologías modernas, manteniendo como objetivo principal la obtención de AOVEs de carácter premium. La empresa controla personalmente las diferentes fases del proceso, desde la producción de las aceitunas hasta la elaboración y posterior comercialización de sus aceites, buscando que cada botella refleje tanto la calidad del fruto como la tradición olivarera de la familia.

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Picual y Royal: cosecha temprana para conservar toda la expresión del fruto

La producción de Aceites Elizondo se centra especialmente en dos variedades de aceituna estrechamente relacionadas con el territorio jienense: Picual y Royal. La Picual, gran protagonista del olivar de Jaén, permite elaborar aceites de marcada personalidad, intensidad y riqueza aromática; mientras que la Royal aporta un perfil diferente y representa una variedad especialmente singular y vinculada históricamente a determinadas zonas de la provincia.

Uno de los aspectos fundamentales de su elaboración es el momento de la cosecha. Las aceitunas destinadas a sus AOVEs premium se recolectan generalmente entre finales de octubre y principios de noviembre, antes del envero, cuando el fruto permanece verde. La finalidad de esta cosecha temprana es conservar la intensidad del frutado y conseguir una mayor expresión de los aromas y sabores característicos de cada variedad.

El cuidado continúa inmediatamente después de separar la aceituna del árbol. Elizondo presta especial atención tanto a la recolección como al transporte, utilizando cajas para evitar que el fruto sufra daños. La proximidad entre los olivares y la almazara permite además reducir el tiempo de espera antes de la molturación, un aspecto especialmente importante cuando se persigue la máxima calidad.

Una vez en las instalaciones, las aceitunas son molturadas rápidamente y el proceso de extracción se realiza en frío y siempre por debajo de los 22 ºC, utilizando maquinaria moderna y controlando cuidadosamente las diferentes etapas. De esta manera, Elizondo busca preservar las características organolépticas de las aceitunas recién cosechadas y obtener aceites frescos, aromáticos y capaces de mostrar claramente la personalidad de las variedades Picual y Royal.

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Fincas centenarias a lo largo del Valle del Guadalquivir

El campo constituye una parte esencial de la historia de Aceites Elizondo. El patrimonio olivarero de la familia está formado por fincas centenarias distribuidas por diferentes zonas del Valle del Guadalquivir, extendiéndose desde el entorno de la Sierra de Cazorla hasta La Loma, dos territorios profundamente vinculados al paisaje y a la cultura del aceite de oliva de la provincia de Jaén.

Esta distribución geográfica permite que sus olivos crezcan en diferentes enclaves de uno de los grandes territorios olivareros del Mediterráneo. El Valle del Guadalquivir y las tierras que lo rodean conforman un paisaje dominado por el olivo, donde las características del terreno, la altitud y las condiciones climáticas de cada zona influyen en el desarrollo y maduración de las aceitunas.

La presencia de fincas familiares en diferentes puntos del territorio es especialmente importante para entender la identidad de Elizondo. Desde las áreas próximas a la Sierra de Cazorla, con un paisaje más montañoso, hasta las extensiones de olivar de La Loma, la familia mantiene un patrimonio agrícola construido y conservado a lo largo de generaciones.

Son precisamente estos olivares los que constituyen el punto de partida de sus aceites. El cuidado continuado del árbol durante todo el año, la selección del momento adecuado para la cosecha y la cercanía de la almazara permiten mantener un estrecho vínculo entre campo, aceituna y elaboración. De esta forma, Elizondo busca trasladar a sus AOVEs no solo las características de las variedades Picual y Royal, sino también la personalidad de un territorio marcado desde hace siglos por el cultivo del olivo.