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Aceite Masía el Altet
Masía El Altet es una finca olivarera familiar situada en el entorno de Alcoy, en la provincia de Alicante, en plena Montaña de Alicante.
Masía El Altet
Masía El Altet es una finca olivarera familiar situada en el entorno de Alcoy, en la provincia de Alicante, en plena Montaña de Alicante. El proyecto está estrechamente ligado a la familia Petit y, especialmente, a Jorge Petit, quien recuperó una histórica masía cuyos orígenes se remontan al siglo XVI y que está catalogada por la Generalitat Valenciana como edificio de especial protección arquitectónica.
La historia moderna de Masía El Altet comenzó en 1995, cuando la familia Petit decidió transformar unos terrenos dedicados al cultivo de cereales en una finca olivarera. El objetivo era aprovechar las particulares condiciones de esta zona montañosa para cultivar diferentes variedades de olivo y desarrollar un proyecto centrado, desde sus orígenes, en la obtención de aceites de oliva virgen extra de máxima calidad.
Un momento fundamental llegó en 2005, cuando la finca obtuvo su primera gran cosecha. La familia decidió apostar entonces por la recolección de la aceituna todavía verde, antes del envero, buscando una mayor intensidad aromática y gustativa. Uno de los primeros grandes impulsores internacionales de sus aceites fue el reconocido chef francés Joël Robuchon, quien los incorporó a sus restaurantes después de probarlos.
Desde entonces, Masía El Altet ha construido una trayectoria marcada por la búsqueda constante de la excelencia y por una filosofía en la que el trabajo del agricultor tiene tanta importancia como la tecnología utilizada posteriormente durante la elaboración. Sus AOVEs han conseguido más de 600 galardones en diferentes certámenes, consolidando a esta pequeña finca alicantina como una de las productoras españolas con mayor reconocimiento internacional.
Changlot Real, Picual y variedades autóctonas para crear aceites únicos
Una de las características más interesantes de Masía El Altet es la diversidad de aceitunas cultivadas y utilizadas en sus diferentes elaboraciones. La finca trabaja con variedades como Changlot Real, Picual, Arbequina, Genovesa, Blanqueta y Alfafarenca, algunas de ellas estrechamente vinculadas al patrimonio olivarero de la Comunidad Valenciana. A partir de estas aceitunas elabora tanto monovarietales como coupages con perfiles sensoriales muy diferentes.
La Changlot Real ocupa un lugar especialmente importante. Masía El Altet la utiliza en solitario para elaborar su Special Selection, un monovarietal 100 % Changlot Real obtenido con aceitunas recogidas en preenvero. La Picual, por su parte, protagoniza High End, también monovarietal, mostrando cómo una variedad tradicionalmente asociada a otras regiones españolas puede desarrollar características particulares cuando se cultiva a elevada altitud en la Montaña de Alicante.
La finca también desarrolla coupages en los que aprovecha las características complementarias de diferentes aceitunas. Masía El Altet Premium combina un 30 % de Changlot Real, un 30 % de Picual y un 40 % formado por Genovesa y Blanqueta. Por su parte, High Quality está compuesto por un 60 % de Picual, un 20 % de Arbequina y un 20 % de Genovesa, Alfafarenca y Blanqueta.
La recolección se concentra en un periodo muy reducido, generalmente entre finales de octubre y principios de noviembre, y puede completarse en un máximo aproximado de diez días. Las aceitunas se recogen todavía verdes, antes de alcanzar la maduración completa, y para ello se utilizan sistemas de vibración con paraguas invertido que permiten recoger el fruto evitando su contacto con el suelo.
Una vez en el molino, la elaboración se realiza mediante un sistema continuo de dos fases, con una temperatura de batido inferior a 23 ºC y sin adición de agua. Posteriormente, el aceite se almacena en depósitos de acero inoxidable climatizados aproximadamente a 13 ºC e inertizados con nitrógeno. Todo el proceso está diseñado para proteger el aceite frente al calor y la oxidación y conservar la intensidad aromática conseguida mediante la selección y recolección temprana del fruto.
15.000 olivos a más de 800 metros de altitud entre dos parques naturales
El territorio es posiblemente uno de los elementos que mejor explica la personalidad de Masía El Altet. La finca dispone de aproximadamente 70 hectáreas y unos 15.000 olivos, situados en el Valle de Polop, en Alcoy, dentro de un entorno integrado entre dos parques naturales de la Montaña de Alicante.
Los olivares se encuentran aproximadamente entre 800 y 880 metros sobre el nivel del mar, una altitud considerable para el cultivo del olivo. Al mismo tiempo, la finca está situada a tan solo unos 30 kilómetros del mar Mediterráneo. Esta combinación de montaña y relativa proximidad al mar contribuye a generar unas condiciones climáticas muy particulares.
El clima es de carácter continental-mediterráneo, con inviernos fríos y veranos templados para los parámetros habituales de otras grandes regiones olivareras españolas. Uno de los factores más destacados es la importante amplitud térmica existente entre el día y la noche. La propia finca considera estos cambios de temperatura un elemento fundamental para la evolución y calidad de sus aceitunas.
Los olivos crecen sobre diferentes tipos de terrenos dependiendo de la parcela, encontrándose suelos arenosos, franco-arcillosos y calcáreos, generalmente filtrantes, ligeros y con presencia de materia orgánica. El marco de plantación tradicional es de aproximadamente siete por siete metros, proporcionando espacio suficiente para el desarrollo de cada árbol.
También resulta especialmente interesante la edad del olivar. Aproximadamente el 80 % de los árboles tiene entre 22 y 25 años, mientras que alrededor de un 20 % supera los 200 años de antigüedad. De esta forma, árboles plantados durante el desarrollo moderno del proyecto conviven con antiguos ejemplares que ya formaban parte del paisaje agrícola de la zona mucho antes de la llegada de la familia Petit.
Esta combinación de altitud, proximidad al Mediterráneo, fuertes contrastes térmicos, diversidad de suelos, variedades autóctonas y olivos centenarios constituye el auténtico terroir de Masía El Altet. Para la familia, el cuidado del campo y la selección individual del momento de maduración de las aceitunas son fundamentales: no todos los árboles ni todas las variedades se cosechan al mismo tiempo. Es precisamente esa atención al olivar la que permite trasladar a sus aceites las características de un paisaje muy particular de la Montaña de Alicante.









