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El Lagar del Soto

El Lagar del Soto es una marca extremeña de aceite de oliva virgen extra elaborada por JACOLIVA S.L., empresa ubicada en Pozuelo de Zarzón, en la provincia de Cáceres. Su actividad se desarrolla en un territorio profundamente ligado al cultivo tradicional del olivo y, especialmente, a una de las variedades más características del norte de Extremadura: la Manzanilla Cacereña.

El proyecto apuesta por la elaboración de aceites que mantienen una estrecha relación con su lugar de origen. Dentro de su gama encontramos tanto AOVE ecológico como aceite acogido a la D.O.P. Gata-Hurdes, además de elaboraciones de cosecha temprana y diferentes formatos destinados a conservar adecuadamente las características del producto.

El Lagar del Soto representa así una forma de entender el aceite basada en la tradición olivarera extremeña, el protagonismo de las variedades locales y el respeto por la materia prima. La producción ecológica tiene un peso especialmente importante dentro de la marca y sus aceites cuentan con certificación de agricultura ecológica de Extremadura.

Aunque existen datos claros sobre la empresa productora, su ubicación y sus aceites, no he encontrado una fuente suficientemente fiable que establezca el año exacto de fundación de El Lagar del Soto. Por este motivo, es preferible definirla por su vinculación con JACOLIVA y con la tradición oleícola cacereña sin atribuirle una antigüedad concreta.

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Manzanilla Cacereña: la variedad que define sus aceites

La gran protagonista de El Lagar del Soto es la Manzanilla Cacereña, variedad tradicional estrechamente vinculada a la provincia de Cáceres y al norte de Extremadura. La marca elabora AOVEs monovarietales utilizando exclusivamente esta aceituna, buscando trasladar al aceite las características propias de una variedad que constituye una parte fundamental del patrimonio olivarero de la zona.

Entre sus elaboraciones se encuentra el AOVE ecológico 100 % Manzanilla Cacereña, producido con aceitunas procedentes de olivos inscritos como productores ecológicos. También cuenta con un aceite de cosecha temprana sin filtrar, igualmente monovarietal, en el que se prioriza la utilización de aceitunas recogidas en las primeras etapas de la campaña para conseguir una expresión más fresca e intensa del fruto.

La recolección y el tratamiento de las aceitunas son especialmente importantes. En los olivares vinculados a su producción ecológica se combina la recogida manual con sistemas mecánicos mediante paraguas, cuando las características del terreno permiten utilizarlos, evitando que las aceitunas entren en contacto con el suelo. Tras la cosecha, el fruto se procesa rápidamente para limitar la oxidación y preservar su calidad.

La extracción se lleva a cabo mediante procedimientos mecánicos y en frío, buscando conservar los aromas y las propiedades naturales de la Manzanilla Cacereña. El resultado son aceites con una personalidad estrechamente vinculada a esta variedad extremeña y capaces de mostrar el carácter particular de los olivares del norte de Cáceres.

Además de sus AOVEs tradicionales, El Lagar del Soto utiliza su aceite ecológico como base para elaborar diferentes aceites aromatizados, incorporando ingredientes como albahaca, limón, ajo negro, cayena o ajo y guindilla. De esta manera, la marca combina el protagonismo de su AOVE extremeño con propuestas destinadas a ampliar sus posibilidades gastronómicas.

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Olivares ecológicos y de secano en el territorio de Gata-Hurdes

El territorio constituye uno de los elementos fundamentales de El Lagar del Soto. Sus aceites están ligados al norte de la provincia de Cáceres, una zona de Extremadura en la que la Manzanilla Cacereña encuentra uno de sus territorios históricos de cultivo. La propia marca comercializa un AOVE monovarietal amparado por la Denominación de Origen Protegida Gata-Hurdes, reforzando esta vinculación entre variedad, aceite y paisaje.

Una parte especialmente interesante de su producción procede de olivares ecológicos de cultivo tradicional y de secano. Esto significa que los árboles se desarrollan adaptándose a la disponibilidad natural de agua y a las condiciones climáticas propias del territorio, siguiendo un modelo muy diferente al de las plantaciones intensivas y superintensivas de regadío.

Además, parte de estos olivares ecológicos se encuentra dentro de espacios pertenecientes a la Red Natura 2000, una red europea destinada a la conservación de hábitats y especies de especial valor ambiental. La presencia del olivar tradicional dentro de estos espacios ayuda a comprender la relación existente entre la producción de El Lagar del Soto y el paisaje rural del norte extremeño.

El clima de esta zona combina la influencia mediterránea con rasgos continentales, dando lugar a inviernos fríos y veranos calurosos y secos. A estas condiciones se suma un paisaje de relieves y terrenos tradicionalmente dedicados al olivar, donde la Manzanilla Cacereña se ha adaptado durante generaciones a las particularidades del entorno.

De esta manera, la identidad de El Lagar del Soto nace de la combinación de Manzanilla Cacereña, cultivo ecológico, olivar tradicional de secano y territorio extremeño. El paisaje de Gata-Hurdes y del norte de Cáceres no es únicamente el origen geográfico de sus aceites, sino una parte esencial de una producción que busca conservar y poner en valor una de las variedades de aceituna más representativas de Extremadura.