Skip to main content
No filters available
botella aceite la solana2

La Solana2

La Solana2 es una pequeña empresa familiar dedicada a la producción de aceite de oliva virgen extra ecológico en Oria, en la provincia de Almería. El proyecto se desarrolla concretamente en Cortijo La Solana, dentro del Campo Cisnares, donde la familia posee un pequeño olivar que constituye el verdadero origen y razón de ser de la marca.

Detrás del proyecto se encuentra una familia estrechamente vinculada a estas tierras. Cristóbal Sánchez Arán, natural de Oria, impulsó La Solana2 como una forma de recuperar y poner en valor el campo en el que se había criado y donde habían vivido sus padres. A partir de esta vinculación familiar nació un proyecto de dimensiones reducidas que decidió apostar por un modelo completamente diferente al de las grandes explotaciones: poca producción, cultivo ecológico y un cuidado prácticamente individual de cada árbol.

La Solana2 funciona como una pequeña explotación familiar en la que sus propietarios participan directamente en las labores necesarias para obtener el aceite. El objetivo es mantener el control desde el cultivo y cuidado de los olivos hasta la cosecha, conservación y comercialización del producto final. La propia familia resume esta filosofía con una idea muy sencilla: llevar el producto del campo directamente hasta la casa del consumidor.

A diferencia de otras marcas, La Solana2 no dispone de almazara propia. Su especialización está fundamentalmente en el cultivo y selección de sus aceitunas, mientras que la molturación se realiza en las instalaciones de Oro del Desierto, una almazara almeriense especializada también en producción ecológica. Este modelo permite a la familia concentrarse en un olivar muy pequeño y singular, produciendo un AOVE Picual ecológico en edición limitada y numerada.

Overline text

Un AOVE ecológico elaborado exclusivamente con aceituna Picual

La producción de La Solana2 gira alrededor de una única variedad: la Picual. Todo su aceite de oliva virgen extra es monovarietal y procede de las aceitunas cultivadas en su propio olivar ecológico. La elección de esta variedad resulta especialmente interesante por las condiciones extremas de la finca, ya que la Picual ha demostrado una buena adaptación al clima y a la elevada altitud del Campo Cisnares.

La cosecha se realiza cuando el fruto se encuentra todavía verde y en su momento óptimo de maduración, buscando priorizar la calidad y la intensidad aromática frente a un mayor rendimiento de aceite. Debido a las bajas temperaturas y a las características climáticas de la zona, los olivos florecen y sus aceitunas maduran más tarde que en muchas regiones productoras españolas, por lo que la recolección suele desarrollarse entre mediados de octubre y principios de noviembre.

La familia presta especial atención al estado del fruto durante la cosecha. Las aceitunas caídas al suelo se descartan y únicamente se utilizan frutos procedentes directamente del árbol. Tradicionalmente, buena parte de esta selección y recolección se ha realizado de manera especialmente cuidadosa para evitar daños y conseguir que la aceituna llegue a la elaboración conservando sus características naturales.

Tras la cosecha, las aceitunas son transportadas rápidamente hasta la almazara de Oro del Desierto, donde se realiza la extracción mediante centrifugación en dos fases y en frío, manteniendo la temperatura por debajo de los 22 ºC. El objetivo es reducir al mínimo la oxidación y conservar los aromas, sabores y compuestos naturales presentes en la aceituna.

El resultado es un Picual ecológico de marcada personalidad, con un perfil intensamente vegetal. En nariz aparecen recuerdos de hierba verde recién cortada, hoja de olivo, tomatera e higuera, mientras que en boca pueden apreciarse notas de alcachofa, almendra verde, tomate, plátano y manzana. Debido a la reducida dimensión del olivar y a su particular forma de producción, La Solana2 comercializa su AOVE en ediciones limitadas y numeradas.

1.097 olivos a 1.100 metros de altitud en el Campo Cisnares

El verdadero elemento diferenciador de La Solana2 se encuentra en su finca. Su pequeño olivar está formado por 1.097 olivos distribuidos en aproximadamente cinco hectáreas, situadas en el Campo Cisnares, en Oria, a unos 1.100 metros sobre el nivel del mar. Esta altitud convierte a La Solana2 en un proyecto muy particular dentro del panorama oleícola español y obliga al olivo a desarrollarse bajo unas condiciones considerablemente más exigentes que las habituales.

El olivar se encuentra en una meseta elevada situada entre la Sierra de las Estancias y la Sierra de María, en una zona donde tradicionalmente otros cultivos, como el almendro, han tenido una presencia importante. La propia explotación es prácticamente una excepción dentro de su entorno inmediato, precisamente porque el clima del altiplano no presenta a priori las condiciones más sencillas para cultivar olivos.

Los árboles deben enfrentarse a un clima marcado por inviernos fríos y relativamente secos, mientras que durante el verano existe un notable contraste entre las temperaturas elevadas del día y unas noches sensiblemente más frescas. Estas diferencias térmicas, combinadas con la altitud, hacen que el ciclo vegetativo sea distinto al de otros territorios olivareros y provocan una floración y una maduración más tardías.

La explotación está certificada como ecológica y trabaja también siguiendo principios de agricultura regenerativa, buscando conservar el suelo y mantener el equilibrio natural de un entorno especialmente exigente. El reducido tamaño de la finca permite además realizar un seguimiento muy cercano de los árboles y adaptar los trabajos agrícolas a las necesidades concretas del olivar.

Precisamente esta combinación de 1.100 metros de altitud, clima extremo, producción ecológica, pequeña superficie y variedad Picual constituye la esencia de La Solana2. Frente a los grandes paisajes continuos de olivar de otras regiones españolas, aquí encontramos apenas cinco hectáreas y poco más de un millar de árboles creciendo prácticamente de manera aislada en el altiplano almeriense. Un pequeño olivar familiar cuyo territorio y particulares condiciones climáticas terminan reflejándose directamente en la personalidad de su aceite.