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Marqués de Valdueza
Marqués de Valdueza es un proyecto familiar dedicado a la elaboración de aceite de oliva virgen extra y otros productos de la tierra en la Finca Perales de Valdueza, situada en las proximidades de Mérida, Extremadura. La propiedad está estrechamente vinculada desde hace generaciones a la familia Álvarez de Toledo, que ha mantenido una larga tradición relacionada con la agricultura, el olivar y la viticultura.
El propio título de Marqués de Valdueza posee además varios siglos de historia: fue concedido por el rey Felipe IV en 1624 a Fadrique Álvarez de Toledo y Osorio. La relación de la familia con el campo ha continuado a través de diferentes generaciones y actualmente encuentra en Perales de Valdueza uno de sus principales exponentes.
Durante las últimas tres décadas, la finca ha experimentado una profunda transformación agrícola. La familia ha buscado combinar los conocimientos adquiridos durante generaciones con nuevas tecnologías y técnicas de cultivo, orientando la explotación hacia la obtención de productos de elevada calidad. Además de sus aceites de oliva virgen extra Marqués de Valdueza y Merula, en la propiedad se elaboran vinos, vinagre y miel.
El aceite ocupa un lugar especialmente importante dentro de este proyecto. Las aceitunas proceden de los olivares de la propia finca y son molturadas en una almazara de última generación, permitiendo controlar directamente uno de los momentos más importantes de todo el proceso. De esta manera, Marqués de Valdueza combina historia familiar, origen extremeño y tecnología moderna para elaborar AOVEs profundamente ligados a Perales de Valdueza.
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Arbequina, Picual, Hojiblanca y Morisca: cuatro variedades para crear un aceite propio
La personalidad de los aceites Marqués de Valdueza nace de la combinación de cuatro variedades cultivadas en la propia finca: Arbequina, Picual, Hojiblanca y Morisca. Cada una aporta características diferentes y permite a la casa construir aceites complejos y equilibrados en los que se busca armonizar los distintos perfiles aromáticos y gustativos de las aceitunas.
La Arbequina aporta delicadeza y un carácter más amable y frutado, mientras que la Picual contribuye con mayor estructura e intensidad. La Hojiblanca amplía la complejidad aromática y la Morisca resulta especialmente interesante por tratarse de una variedad tradicional muy vinculada a Extremadura. La combinación de las cuatro constituye una de las señas de identidad de los aceites de la finca.
El momento de la recolección no se establece de manera general para todo el olivar. Marqués de Valdueza estudia cada variedad para determinar su momento óptimo de maduración, realizando previamente diferentes pruebas y contando para ello con asesoramiento técnico especializado. Esto permite adaptar la cosecha al comportamiento particular de cada tipo de aceituna y buscar las características necesarias para el aceite final.
La recolección se realiza exclusivamente con aceitunas procedentes directamente del árbol: no se utilizan frutos caídos al suelo. Una vez recogidas, las aceitunas se introducen en pequeñas cajas apilables que permiten su ventilación y evitan que el propio peso del fruto pueda dañarlas durante el transporte hasta la almazara.
De este trabajo nacen AOVEs como Marqués de Valdueza y Merula. El primero presenta un perfil de frutado verde, con recuerdos herbáceos, almendra verde, tomate y plantas silvestres, mientras que Merula ofrece una expresión más madura y afrutada. En ambos casos, las cuatro variedades cultivadas en Perales de Valdueza son fundamentales para conseguir el equilibrio y la personalidad buscados por la casa.
200 hectáreas de olivar en la histórica Finca Perales de Valdueza
El corazón de los aceites Marqués de Valdueza se encuentra en Perales de Valdueza, una finca familiar situada en las proximidades de Mérida, en Extremadura. La explotación cuenta con aproximadamente 200 hectáreas de olivar, donde se cultivan las variedades Arbequina, Picual, Hojiblanca y Morisca que posteriormente son utilizadas para elaborar los aceites de la casa.
La ubicación posee además un importante componente histórico. La actual Mérida fue la antigua Emerita Augusta, capital de la provincia romana de Lusitania. La propia familia destaca que los romanos escogían para sus grandes asentamientos territorios con buenas condiciones agrícolas para cultivos como la vid y el olivo, dos productos que continúan teniendo un papel protagonista en Perales de Valdueza muchos siglos después.
La finca no está dedicada exclusivamente al olivar. Marqués de Valdueza mantiene también alrededor de 40 hectáreas de viñedo, además de producir miel y otros productos vinculados a la explotación. Se configura así como una propiedad agrícola diversa en la que olivos, viñedos y otros elementos del paisaje extremeño forman parte de un mismo proyecto familiar.
La conservación del entorno ocupa un lugar importante dentro de la filosofía de la familia. Los cultivos se gestionan mediante métodos que buscan ser respetuosos con la naturaleza, combinando esta preocupación ambiental con la incorporación de avances tecnológicos. Durante las últimas décadas, Perales de Valdueza ha experimentado una importante modernización agrícola precisamente con el objetivo de conseguir una mayor calidad sin perder su vinculación con el territorio.
La presencia de la almazara dentro del propio proyecto agrícola completa esta relación entre campo y elaboración. Las aceitunas cultivadas en las 200 hectáreas de olivar pueden ser seleccionadas y procesadas bajo el control de la casa, conectando directamente la calidad del fruto con el aceite final. De esta manera, Perales de Valdueza representa la esencia de Marqués de Valdueza: generaciones de tradición familiar, olivar extremeño, diversidad varietal y una concepción moderna de la agricultura reunidas en una misma finca.







